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Región vitivinícola

Vinos de Mendoza

Cuando alguien dice "vino argentino", la cabeza va directo a Mendoza — y con razón: ahí se concentra la gran mayoría de la producción del país. Es una zona árida, con muy poca lluvia, donde el viñedo depende casi por completo del riego con agua de deshielo cordillerano. Esa combinación de clima seco y riego controlado le da al viticultor un manejo muy preciso de la planta y reduce la presión de enfermedades fúngicas frente a climas más húmedos.

Dentro de la provincia conviven zonas con personalidad bien distinta. Luján de Cuyo, con distritos como Vistalba, Perdriel o Las Compuertas, tiene algunos de los viñedos más viejos del país y es históricamente la cuna del Malbec argentino moderno: ahí sale con más cuerpo, fruta madura y taninos aterciopelados. El Valle de Uco, más al sur y a mayor altura (hasta 1.500 metros en zonas como Gualtallary), es la región que más creció en las últimas tres décadas: noches frescas incluso en verano que dan vinos con más frescura, taninos finos y perfiles florales — y donde mejor se expresa el Cabernet Franc del país.

Maipú fue territorio fundacional de la industria provincial, con suelos algo más arcillosos; San Rafael, más al sur, tiene un clima más continental y una tradición ligada tanto a vino de mesa como a etiquetas de mayor calidad. Con semejante variedad de microclimas y suelos bajo un mismo nombre, dos Malbec mendocinos pueden ser vinos con personalidades bien distintas.

Preguntas frecuentes

¿Todo el vino argentino es de Mendoza?

No, pero sí la gran mayoría: Mendoza concentra la mayor parte de la superficie plantada del país. También hay producción relevante en Salta (Cafayate), San Juan y la Patagonia (Río Negro, Neuquén), con perfiles bien distintos entre sí.

¿Qué diferencia a un Malbec de Luján de Cuyo de uno del Valle de Uco?

El de Luján de Cuyo suele ser más potente y frutal, con más cuerpo. El del Valle de Uco, por la mayor altura y las noches frescas, tiende a ser más floral, con acidez más marcada y taninos más finos.