Penedo Borges
Alto Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza
La historia de Penedo Borges empieza en Río de Janeiro, no en Mendoza. En 2004, Euclides Penedo Borges, ingeniero civil brasileño que había desarrollado su pasión por el vino viajando por trabajo y que llegó a dirigir dos veces la Asociación Brasileña de Sommeliers, cruzó la cordillera buscando el terruño ideal para hacer su propio vino. Lo encontró en Alto Agrelo, Luján de Cuyo, donde una finca de cultivos mixtos se transformó en un viñedo de precisión y una bodega boutique que hoy lleva su apellido. La producción es deliberadamente chica, unos 175.000 litros al año, y cada detalle del proceso se supervisa de cerca, algo típico de un proyecto nacido del gusto personal de su fundador y no de una lógica de escala. Un ejemplo de cómo Agrelo también atrae a extranjeros enamorados del Malbec mendocino.
