Qué vino tomar con pizza
De la muzzarella a la fugazzeta: el vino correcto depende de la cobertura, no de la pizza en general.
La pizza combina grasa (la muzzarella), acidez (la salsa de tomate) y sal — una mezcla que pide vinos de cuerpo medio y buena acidez propia, capaces de cortar la grasa sin chocar con el tomate. Los tintos muy tánicos y potentes suelen quedar duros al lado de la salsa, igual que pasa con las pastas con salsa roja.
Para la clásica muzzarella o una margherita, un Malbec joven y frutal —de taninos suaves— es la opción más segura, y un Malbec rosado bien frío es una alternativa todavía más fresca para las noches de calor.
Cuando la pizza suma fiambres y más grasa (fugazzeta con cebolla, pizza con jamón y panceta), conviene subir un escalón de cuerpo: un Cabernet Franc o un corte tinto sostienen mejor la intensidad de estos sabores.
Para la pizza de cuatro quesos, donde la grasa es protagonista, un Chardonnay con cuerpo funciona muy bien — y si preferís burbujas, un espumante charmat es una apuesta segura: su acidez y efervescencia limpian el paladar entre porción y porción.