23 de agosto de 2026 · Martín R., Sommelier
Las regiones vitivinícolas de Argentina: Mendoza, Valle de Uco, Cafayate y Patagonia
Cuando decimos "vino argentino" en realidad estamos hablando de climas muy distintos entre sí. La altura, el sol y la amplitud térmica cambian tanto de una región a otra que dos Malbec de zonas diferentes casi ni se parecen.
Luján de Cuyo, en Mendoza, fue la primera región de Argentina con una denominación de origen delimitada para Malbec, allá por 1993. Sus viñedos rondan entre 850 y 1.000 metros de altura, y suelen dar vinos con fruta negra madura y un toque especiado y polvoriento bien reconocible. Podés arrancar por ahí en nuestra selección de vinos tintos.
El Valle de Uco, que agrupa zonas como Tunuyán, Tupungato y San Carlos, sube mucho más: de 1.050 hasta 1.700 metros en los sectores más altos, como Gualtallary. Los suelos son más rocosos y calcáreos, y las noches frías retrasan la maduración de la uva. El resultado son vinos con más acidez, frescura y potencial de guarda.
Más al norte, en Cafayate y los Valles Calchaquíes de Salta, la altura es todavía mayor: hay viñedos que superan los 3.000 metros, entre los más altos del mundo. Con entre 300 y 340 días de sol al año, la radiación es intensa y la amplitud térmica también, algo que se nota en la potencia aromática del Torrontés, la variedad blanca insignia de la zona.
En el otro extremo del país, la Patagonia (Río Negro y Neuquén) apuesta a un clima frío, seco y muy ventoso, con vientos que en promedio rondan los 25 km/h. Esa combinación de frío y viento da vinos frescos y elegantes, con el Pinot Noir como variedad emblemática de la región.
Probar un vino de cada una de estas regiones, uno al lado del otro, es la mejor manera de entender por qué la altura y el clima importan tanto. Si querés que te ayudemos a armar esa cata comparativa, el sommelier de Casa Reyes puede orientarte.