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23 de agosto de 2026 · Martín R., Sommelier

Cómo guardar vino en casa sin tener una bodega

No hace falta una bodega con control de clima para guardar vino bien. Alcanza con encontrar un rincón de la casa que cumpla cuatro condiciones básicas: temperatura estable, poca luz, humedad razonable y, si la botella tiene corcho natural, que esté acostada.

La temperatura es la variable más importante. Lo ideal es que se mantenga estable, sin saltos bruscos entre día y noche: los cambios constantes de temperatura envejecen el vino mucho más rápido que una temperatura levemente alta pero constante. Un placard interior, lejos de ventanas y de fuentes de calor como el horno o la heladera, suele funcionar mejor que una alacena de cocina.

La luz, sobre todo la solar directa, es enemiga del vino: degrada aromas y puede generar sabores desagradables con el tiempo. Por eso conviene guardar las botellas en un lugar oscuro, dentro de una caja cerrada o un mueble sin puertas de vidrio.

Si la botella tiene tapa de rosca no importa tanto la posición, pero si tiene corcho conviene guardarla acostada. El contacto del vino con el corcho lo mantiene húmedo y evita que se seque y deje pasar aire de más.

Por último, tratá de evitar lugares con vibraciones constantes, como cerca del lavarropas o la heladera, y con humedad extrema en cualquier sentido. Con esos cuidados básicos, cualquier placard puede funcionar como una mini bodega casera. Si estás por armar tu propia reserva personal, mirá nuestros combos de vinos para arrancar con variedad.